sábado, 27 de agosto de 2016






CLASIFICACIÓN BI-RADS de los estudios para descartar tumores de la mama

FUENTE.- tuotromedico.com

Definición

Ya desde el año 1992 el American College of Radiology desarrolló el Breast Imaging Reporting and Data System (BI- RADS®), como un método para clasificar los hallazgos mamográficos. Los objetivos del BI-RADS son:

•Estandarizar la terminología y la sistemática del informe mamográfico,

•Categorizar las lesiones estableciendo el grado de sospecha,

•Asignar una recomendación sobre la actitud a tomar en cada caso.

Asimismo, permite realizar un control de calidad y una monitorización de los resultados.

En la 4ª edición del BI-RADS, una edición ilustrada que además de ampliar la definición de algunos términos, introduce nuevas secciones para ecografía y resonancia magnética. El nuevo BI-RADS aconseja una valoración conjunta de todas las técnicas para asignar una única categoría y recomendación final.

Sistema de categorización•BI-RADS 0: Evaluación adicional

•BI-RADS 1: Negativa

•BI-RADS 2: Benigna

•BI-RADS 3: Probablemente benigna

•BI-RADS 4: Anormalidad sospechosa

•BI-RADS 5: Altamente sugestiva de malignidad

•BI-RADS 6: Malignidad conocida

Recomendaciones

Categoría 0: se considera una categoría incompleta, para establecer una categoría precisa evaluación adicional, bien sea mediante técnicas de imagen (proyecciones adicionales, ecografía) o comparación con mamografías anteriores. Se utiliza fundamentalmente en los programas de cribado.

Categoría 1: Normal, ningún hallazgo a destacar. Se recomienda seguimiento a intervalo normal.

Categoría 2: normal, pero existen hallazgos benignos. Se recomienda seguimiento a intervalo normal.

Categoría 3: hallazgos con una probabilidad de malignidad <2%. Se describen 3 hallazgos específicos:

•nódulo sólido circunscrito no calcificado

•asimetría focal

•micro calcificaciones puntiformes agrupadas

Para su asignación es preciso realizar una valoración completa por la imagen (proyecciones adicionales, ecografía, comparación con estudios previos), y por definición se excluyen las lesiones palpables.

La actitud recomendada es el seguimiento con intervalo corto, que consistirá en una mamografía unilateral a los 6 meses y bilateral a los 12 y 24 meses. En caso de aumento o progresión de la lesión es recomendable practicar una biopsia.

Categoría 4: incluye aquellas lesiones que van a requerir intervencionismo, si bien tienen un rango de probabilidad de malignidad muy amplio (2-95%). Por ello, se sugiere una división en tres subcategorías:

•4a: baja sospecha de malignidad (el resultado esperado es de benignidad)

•4b: riesgo intermedio de malignidad (requiere correlación radio-patológica)

•4c: riesgo moderado de malignidad (el resultado esperado es de malignidad)

La asignación de lesiones específicas a estas categorías no está establecida y se hará de forma intuitiva.

La actitud recomendada es la biopsia, aunque no se especifica qué técnica intervencionista se debe utilizar en cada caso (punción citológica, con aguja gruesa, con sistemas asistidos por vacío o biopsia quirúrgica).

Categoría 5: hallazgos típicamente malignos, con una probabilidad >95%. La actitud recomendada es tomar acciones apropiadas.

Categoría 6: lesiones con malignidad demostrada mediante biopsia, previa a terapias definitivas (cirugía, radioterapia o quimioterapia), y por lo tanto no se debe confirmar su malignidad. Se utiliza en casos de segundas opiniones o en la monitorización de la quimioterapia neoadyuvante.

lunes, 22 de agosto de 2016

LAS CAUSAS INTERNAS O LAS SIETE EMOCIONES DE LA ENFERMEDAD






Libro.- El Gran Libro de la Medicina China”; Autor.- Wong Kiew Kit


La importancia que la patología china atribuye a los factores psicológicos se refleja en el hecho de que designa siete emociones como las causas internas de la enfermedad. Estas «siete emociones» son:

·        la alegría,

·        la ira,

·        la melancolía,

·        la angustia,

·        la tristeza,

·        el temor y

·        el susto.

La alegría es un factor saludable, pero una experiencia intensa y prolongada de alegría excesiva perjudica el corazón y entonces se convierte en una causa patógena endógena. Una alegría inmensa agota la energía del corazón. Ése es un buen ejemplo de moderación en todo. La alegría negativa, como el placer que deriva de perjudicar a los demás, es asimismo patógena.

La ira perjudica el hígado. Cuando una persona se enfada, excita el fuego de su hígado (es decir, su hígado funciona en exceso), palidece y le tiemblan las extremidades. La ira origina un aumento de la energía, que puede provocar una distorsión de la visión, dolor de cabeza, mareos y vómitos de sangre. Según la concepción china de la medicina, el hígado regula el flujo sanguíneo y está relacionado con el corazón. Por eso, una persona que se enfada fácilmente es propensa a sufrir enfermedades cardíacas.

La melancolía perjudica el pulmón. Cuando uno se preocupa demasiado y sufre un exceso de melancolía, es posible que pierda el apetito, tosa y vomite, que sufra de estreñimiento y de insomnio, y que tenga dificultades sexuales; está abatido y se le bloquea el flujo de energía. Las personas melancólicas o las que de repente se ven expuestas a una gran preocupación sucumben fácilmente a enfermedades pulmonares.

La angustia perjudica el bazo. Cuando uno piensa demasiado o es ansioso en exceso, los sistemas del bazo y del estómago se verán afectados. Se le congestiona la energía y el sistema digestivo y el de absorción le funcionan mal, lo cual le provoca pérdida de apetito, flatulencia en el pecho o el abdomen, dolor de cabeza y mareos, insomnio y amnesia (pérdida de la memoria). Por lo tanto, cuando uno está ansioso, pierde las ganas de comer.

La tristeza perjudica tanto el corazón como el pulmón. Demasiada tristeza hace que uno pierda el entusiasmo y la confianza en la vida; estresa el corazón y agota la energía. El paciente no tiene apetito, puede que tenga tos, no puede dormir y tal vez pierda sangre en la orina. Por eso el amor no correspondido suele ser causa de tisis.

El miedo perjudica los riñones, hace que la energía disminuya y se agote, y puede provocar una pérdida del control de las heces y la orina, diarrea involuntaria, polución nocturna, convulsiones y trastornos mentales. Puede causar problemas sexuales.

El susto perjudica el espíritu y el corazón; dispersa el espíritu y malgasta la energía, y puede provocar graves palpitaciones, insomnio, falta de concentración, convulsiones, pérdida de la conciencia y trastornos mentales. El susto perjudica también la vesícula y el riñón.

Estas «siete emociones» demuestran claramente el profundo conocimiento que tenían los chinos de la estrecha relación entre los factores fisiológicos y los psicológicos en medicina y salud.

Los investigadores médicos occidentales, que se sorprenden por la proliferación de enfermedades psicosomáticas y degenerativas en la vida moderna, tal vez obtengan conocimiento e inspiración de esta antigua sabiduría china.

Para los chinos, estos factores fisiológicos son causas patógenas endógenas.

Una técnica interesante y efectiva que se utiliza en la medicina china consiste en usar la emoción adecuada para tratar una enfermedad emocional o psiquiátrica. Según la psicología china, la tristeza vence a la ira, el temor vence a la alegría, la ira vence a la preocupación, la alegría vence a la melancolía y la preocupación vence al temor.

domingo, 21 de agosto de 2016

LA INTOXICACIÓN POR METALES PESADOS Y SU ELIMINACIÓN POR REMEDIOS NATURALES



Los metales pesados y otras toxinas cada vez amenazan más nuestra salud. En estudios recientes se ha comprobado que hoy en día tenemos de 400 a 1.000 veces más plomo en los huesos que hace 400 años. Esto tiene graves efectos en el cerebro y en la evolución mental de los niños, especialmente en la formación de la inteligencia.

“Busca el origen de la enfermedad”
 “No tapes los síntomas con medicamentos”
 “Considera al paciente en su totalidad”
 “Mejor pagar para la conservación de la salud, que para curar la enfermedad”

Los metales pesados y otras toxinas cada vez amenazan más nuestra salud. En estudios recientes se ha comprobado que hoy en día tenemos de 400 a 1.000 veces más plomo en los huesos que hace 400 años. Esto tiene graves efectos en el cerebro y en la evolución mental de los niños, especialmente en la formación de la inteligencia. Entre muchos otros síntomas la intoxicación por plomo provoca una perturbación de la formación de la sangre y así leucemias y anemias, insuficiencias renales y enfermedades neurológicas.
Entre los metales pesados los más importantes en cuestión de salud son:
·        el mercurio,
·        el plomo,
·        el cadmio,
·        el níquel y
·        el zinc.
·        Algunos elementos intermedios como el arsénico y el aluminio, los cuales son muy relevantes desde el punto de vista toxicológico, se estudian habitualmente junto a los metales pesados.

El médico Dietrich Klinghardt M.D., Ph.D., quien está investigando, junto con otros científicos, la desintoxicación por metales pesados desde hace 30 años, ha desarrollado un método de desintoxicación con remedios naturales muy eficaz.
Se ha comprobado que cuando eliminamos el mercurio del cuerpo los otros metales tóxicos también se van, debido a la liberación del transporte axional en las células nerviosas. Dentro de estas células el mercurio está destruyendo los microtúbulos, inhibiendo así la eliminación de toxinas y otros residuos. Por eso quiero tratar especialmente el mercurio, que además es el metal tóxico más estudiado.

Las fuentes de los metales pesados
Las fuentes principales del mercurio son las siguientes:
·        el pescado (a causa de la contaminación de los mares);
·        los insecticidas (que contienen normalmente uno o dos metales pesados, que se cuelan en la cadena alimentaria);
·        el agua ‘potable’ (tenemos que suponer que todo el agua contiene tóxicos a menos que se haya comprobado mediante análisis lo contrario);
·        algunos medicamentos (especialmente los que regulan la alta presión sanguínea y la vacuna contra el tétanos);
·        y el aire contaminado por la industria y los coches (por la tecnología de combustión).
·        Otra fuente de mercurio muy importante es el traspaso de la madre al feto a través de la placenta y al bebé a través de la leche materna por procesos hormonales. Mediante estos procesos la madre traspasa del 40 al 60% de su carga al niño.
·        Pero la cantidad más grande entra en nuestros cuerpos por los empastes de los dientes. La amalgama usada en éstos contiene normalmente un 50% de mercurio.

¿Cómo entra el mercurio en nuestro cuerpo y dónde se queda?
El mercurio es el único metal volátil; absorbido por los pulmones y la piel.
Del mercurio inhalado el cuerpo absorbe un 82%, depositando gran parte en el sistema nervioso, mientras que del ingerido sólo se acumula cerca del 7%. Por eso la inhalación es la fuente más peligrosa.
Se sabe que después de comer el nivel de mercurio en la sangre sube en las personas que tienen empastes con amalgama, porque se sueltan iones de mercurio. Éstos primero son absorbidos por la saliva y a través del sistema digestivo llegan a la sangre, donde se pueden medir. Si esta saliva fuese agua estaría prohibido su consumo. Muchas veces, por lo menos dos horas después de comer, personas con 8 empastes tienen de 100 a 200 veces más mercurio en el aire de exhalación de lo que está permitido en instalaciones industriales. Estos vapores se ingieren parcialmente a través de las vías respiratorias. Así pasan también a la circulación sanguínea, donde se transforma una parte del vapor de mercurio en óxido de mercurio, una forma del mercurio aún más tóxica que el vapor.
Puesto que órganos como el hígado, la bilis, el corazón y el riñón trabajan como un filtro sanguíneo, es aquí donde se almacena principalmente el metal tóxico.
Además estos vapores de mercurio traspasan sin dificultad la barrera hematoencefálica y llegan así directamente al cerebro, perturbando en su camino esta barrera, lo que facilita la entrada de otras toxinas, que normalmente no pueden entrar.
Estas toxinas provocan síntomas propios que no tienen que ver con la intoxicación por mercurio, pero que éste facilita indirectamente. Casi todas las enfermedades del sistema nervioso conocidas no están provocadas primariamente por el mercurio en el cerebro, sino por los venenos e infecciones secundarias que llegan al cerebro por la defectuosa barrera hematoencefálica.
Esto quiere decir que para tratar enfermedades neurológicas es imprescindible quitar el mercurio para estabilizar el funcionamiento de la barrera hematoencefálica, inhibiendo así la entrada de sustancias patógenas.
En unos estudios se han puesto empastes marcados con sustancias radioactivas a unas ovejas y a unos monos para ver donde se queda el mercurio. Después de 4 semanas se encontró este metal en:
·        los riñones,
·        el hígado,
·        las glándulas renales,
·        el tubo digestivo,
·        el hipotálamo,
·        la hipófisis,
·        el sistema limbico,
·        la tiroides,
·        los ganglios espinales,
·        la médula espinal y
·        en el cerebro.
Después de 6 meses el funcionamiento de los riñones se había reducido en un 60%. Un año más tarde no se había reducido la carga de mercurio, al contrario, esta había aumentado. Después de quitar los empastes tampoco se reducía la cantidad. Esto significa: una vez envenenado – siempre envenenado.
Cuando masticamos se desprenden partículas de amalgama en su forma metálica todavía poco inocua, que se tragan. La flora intestinal natural transforma estas partículas y el vapor de mercurio en la forma más peligrosa del metal: mercurio metílico (50 veces más venenoso). Este proceso se llama metilación. Numerosos experimentos y estudios confirman este proceso; aun así es desmentido por muchos dentistas y odontólogos.
Desde el intestino pasa el mercurio metílico a la circulación sanguínea y finalmente a los órganos y nervios.
También se fija mucho mercurio en los huesos y en las articulaciones.
El mercurio también se difunde a través de las encías, las raíces dentales y la mandíbula hasta el sistema nervioso central y el cerebro (en 48 horas).
El nervio trigémino de muertos con empastes está lleno de mercurio, plata y estaño (provoca el rechinamiento de los dientes).

Enfermedades relacionadas o provocadas por el mercurio
El reconocido profesor de química doctor Alfred Stock, director del instituto Max-Planck de Berlín, demostró en varios experimentos que el mercurio sale de los empastes de amalgama y puede ser acogido por el cuerpo. Dijo: “No hay ninguna duda de que muchos síntomas, entre ellos:
·        fatiga,
·        depresión,
·        irritabilidad,
·        vértigo,
·        amnesia,
·        inflamación bucal,
·        diarrea,
·        inapetencia,
·        catarros crónicos (inflamación de mucosa)
Son muchas veces ocasionados por el mercurio al que el cuerpo está expuesto por sus empastes de amalgama, en cantidades pequeñas pero continuas.
Los principales y primeros síntomas del envenenamiento con mercurio son los siguientes:
·        depresiones leves,
·        temblores en las manos,
·        pies y manos fríos,
·        perturbaciones del sueño,
·        entumecimiento, colesterol alto,
·        pérdida de memoria,
·        fatiga,
·        problemas de las articulaciones. Hay muchos más.

Los siguientes síntomas están extraídos del libro: “Mercury and its effects on environment and biology de Astrid & Helmut Sigel “
Efectos psiquicos:
Ansiedad, instabilidad emocional, timidez, síndrome de cansancio (crónico), disminución de la memoria, alteración del sueño, depresiones, tendencia al suicidio, pérdida de confianza en si mismo, negatividad, nerviosismo, falta de estímulos, falta de energía, pasividad, adicciones, indecisión, excitabilidad, epilepsia, hiperactividad de los niños, autismo, disminución de la capacidad de reacción, esclerosis múltiple, parkinson, alzheimer …
-Efectos fisicos:
Manos y pies fríos, sudor durante la noche, dolores crónicos, dolores de cabeza, pérdida de apetito, peso alto & bajo, herpes (no hay sin Hg.), alzheimer (Hg.+Al.), perturbaciones de la fertilidad, estreñimiento, problemas de las articulaciones (dolores), pérdida de pelo, impotencia, artritis, sabor metálico en la boca, debilidad general, resistencia a antibióticos, anemia, asma, tensión sanguínea alta, eczemas en la piel, perturbaciones hormonales, colesterol alto, problemas de audición, problemas de visión, susceptibilidad a infecciones, enfermedades del hígado (funcionamiento limitado), enfermedades de los riñones (funcionamiento limitado), dislexia, palpitaciones de la boca, neurodermitis, dolores de espalda, debilidad del sistema inmunológico, temblor de las manos, sangrado de encías, ulceras en la boca, glaucoma, enfermedades del intestino, enfermedades del estómago, arritmia cardiaca, sensibilidad a comestibles, enfermedades virales, enfermedades de hongos, candida, lupus, alergias, perturbaciones en el funcionamiento del tiroides, vértigo, transpiración abundante, ciática (dolores constantes), lumbago, colitis, cáncer, enfermedades de las glándulas suprarrenales, reuma, rechinamiento de los dientes, crohn…
Porque los metales pesados funcionan como antenas para la contaminación electromagnética el Dr. Klinghardt aconseja vivir en casos de enfermedades provocadas por metales pesados en sitios donde hay poca o nula radiación (donde los móviles no tienen cobertura).
Como hemos visto el mercurio se fija en diferentes partes del cuerpo humano. Principalmente afecta a órganos como el hígado, los riñones y el corazón, provocando diferentes alteraciones en ellos. Pero también afecta a las articulaciones, al tracto intestinal, a los huesos, a la sangre y especialmente a todo el sistema nervioso incluido el cerebro. Hay muchos síntomas que están relacionados con el mercurio pero no directamente provocadas por el mismo, debido a la perturbación de la barrera hematoencefálica.
En las células nerviosas el mercurio es responsable de la destrucción parcial de los microtubulos, inhibiendo así el transporte axional adecuado. Así estas células no pueden deshacerse de otras neurotoxinas y otros residuos. Esto provoca cambios emocionales (sistema límbico), perturbaciones del sistema auditivo y visual y otros síntomas del sistema nervioso, no siempre provocados por el mercurio mismo. En el espacio intracelular el mercurio provoca daños en las mitocondrias, nuestras fábricas de energía (fatiga).
En unos estudios (Vimy y Lorscheider) se podía comprobar que los microorganismos que están constantemente en contacto con el mercurio en la boca no sólo desarrollan una resistencia contra el mismo, sino también contra antibióticos. Los mecanismos de cómo funciona este proceso no se conocen todavía. Además estos microorganismos desprenden plásmides, ADN extracelular, que salen mediante la expiración al aire, provocando la misma resistencia en otros seres vivos. La resistencia a los antibióticos es uno de los grandes obstáculos en la medicina moderna hoy en día.

El traspaso de mercurio de la madre al feto y al bebé provoca un crecimiento retrasado del tejido nervioso, un cerebro más pequeño, menos peso corporal y un sistema inmunitario incompleto. Eso significa que el potencial genético de los bebés que crecen bajo estas condiciones tiene menos posibilidades de evolucionar (también parece relacionado con el autismo). Gracias a los métodos de desintoxicación este retraso se puede recuperar en el primer año de vida.
Entre los científicos que se dedican a estos temas existe la hipótesis de que muchos cánceres y enfermedades infecciosas son un intento del cuerpo de inmovilizar las neurotoxinas que tenemos todos en nuestro cuerpo (Yoshiaki Omura).
En el centro de muchos tumores se han detectado concentraciones elevadas de neurotoxinas, especialmente mercurio. También enfermedades provocadas por streptococcus, staphylococcus, cándida y herpes están relacionadas con la intoxicación por metales pesados. Parece que muchas curaciones o mejoras de estas patologías a través de la desintoxicación de metales pesados están corroborando estas afirmaciones.

Diagnosis y desintoxicación
Las cantidades de mercurio en el cuerpo no se pueden medir mediante análisis de sangre o de vello. El mercurio se fija rápidamente en las diferentes partes de nuestro organismo mencionadas arriba, y ahí se queda; no es evacuado espontáneamente. Por eso seis semanas después de poner empastes de amalgama los altos niveles de este metal producidos por este tratamiento han desaparecido casi por completo y no se ven elevadas cantidades ni en las heces ni en la orina, la sangre o el vello.
Para medir el mercurio es necesario utilizar sustancias que movilizan y echan a éste del cuerpo.
Para esta tarea sirven algunos productos farmacéuticos como el DMSA y el DMPS, los cuales movilizan y echan grandes cantidades de metales pesados de diferentes partes del cuerpo a través de la orina. Las grandes desventajas son los efectos secundarios y que sólo sueltan los metales de los tejidos pero no del sistema nervioso. Además existe el gran peligro de la reabsorción porque estas sustancias sueltan más toxinas de las que echan del cuerpo.
En la desintoxicación con remedios naturales se usa la alga chlorella, el cilantro y el ajo silvestre. Tomando estos remedios se pueden medir las toxinas en las heces. Porque los metales pasan de los tejidos a la sangre; antes de ser absorbidos por la chlorella, se pueden detectar en ella y así también en el vello. Es muy importante entender estos procesos.
Para diagnosticar el envenenamiento por metales pesados es conveniente un historial de las personas, dando especial atención al número de empastes, ahora o antes (también de la madre), al consumo de pescado y a otras influencias ambientales como tener la residencia cerca de industrias contaminantes (p. ej. incineradoras de basura o otras). También los síntomas mencionados arriba, como la disminución de la memoria a corto plazo, enseñan una posible intoxicación por metales pesados. Especialmente el nivel de colesterol se ve elevado, cuando el cuerpo trata con mercurio. Otra posibilidad de diagnosis es dada por la kinesiología.
La chlorella tiene dos efectos: moviliza metales pesados y radioactivos y otras toxinas, como p. ej. dioxina, especialmente en los espacios extracelulares, para echarlas después del cuerpo con las heces.
El cilantro es capaz de movilizar muchos tóxicos del espacio intracelular, especialmente de las células nerviosas y de los huesos. Estudios recientes con animales demuestran que el cilantro efectúa una movilización rápida de aluminio y plomo del cerebro y del esqueleto, superior que con cualquier otro remedio. Aunque el animal fue envenenado constantemente con aluminio el contenido de este metal en los huesos disminuía significativamente durante el periodo de observación.
Para una eliminación de las toxinas movilizadas por el cilantro es imprescindible tomar también la chlorella en cantidades suficientes para inhibir una reabsorción de las sustancias liberadas.
El ajo silvestre protege las células rojas y blancas de la sangre contra daños por oxidación, provocados por los metales pesados en su camino hacia fuera. También tiene propiedades de desintoxicación. Además el ajo silvestre contiene el mineral más importante en la protección contra la toxicidad del mercurio: el selenio bioactivo. Es muy importante dosificar estos productos correctamente para inhibir la reabsorción de las toxinas, que puede provocar un empeoramiento de diferentes patologías.
Advertencia: Solo hay que usar chlorella y aceite de pescado libres de toxinas (garantía del productor).
Para reparar los daños provocados por las toxinas en el sistema nervioso es necesario tomar aceite de pescado en cantidades suficientes.
Este artículo está basado en los estudios y las conferencias del médico Dietrich Klinghardt M.D., Ph.D., que lleva investigando ya muchos años en estos temas, apoyándose además en los cerca de 10.000 estudios relacionados con la toxicidad del mercurio. Dr. Klinghardt ha estudiado medicina y psicología. Además tiene formación en homeopatía clásica y acupuntura. Ha dirigido una clínica de pacientes con dolores crónicos en los Estados Unidos durante 12 años. Dr. Klinghardt se sentía muchas veces decepcionado con los tratamientos naturales, porque su eficacia en muchos casos era deficiente. Después de desintoxicar a los pacientes, para su propia sorpresa, todos los tratamientos naturales funcionaban mucho mejor, debido a la eliminación de focos de toxinas las cuales directa o indirectamente provocan un ambiente patógeno en su alrededor. Como consecuencia de este descubrimiento vuelve a sentirse gratificado con su labor de medico al poder realmente curar a sus pacientes y mejorarles la calidad de vida. Así en su trabajo solo usa excepcionalmente medicamentos convencionales. Actualmente tiene su consulta en los Estados Unidos y trata mayormente a niños.
En el norte de Europa y los Estados Unidos hay mucha gente dedicándose a la desintoxicación de metales pesados y otras neurotoxinas, mientras aquí en España es casi imposible conseguir informaciones fiables. Esto es en parte debido al nulo interés de la industria farmacéutica, que no puede ganar dinero con la desintoxicación, porque es imposible conseguir patentes para los remedios naturales. Según el doctor Klinghardt todas las dolencias que duran más de seis semanas están relacionadas con la intoxicación por metales pesados u otras toxinas. Una desintoxicación es muchísimo más barata que comprarse medicamentos para toda la vida. Estos investigadores han curado ya muchos casos de alzheimer, parkinson, esclerosis múltiple, autismo y otras enfermedades graves con las cuales la industria farmacéutica gana muchos millones de euros en los tratamientos.



miércoles, 17 de agosto de 2016

25 ALIMENTOS ANTICÁNCER


25 ALIMENTOS ANTICANCER

Absolum.org





Los expertos aseguran que el 50% de los tumores podrían evitarse con una dieta adecuada. Prevenir siempre ha sido mejor que curar y en el caso de enfermedades tan graves como el cáncer merece la pena llenar tu despensa con alimentos que están demostrando tener propiedades anticancerosas.



1. Aceite de oliva: La grasa monoinsaturada protege del cáncer colon-rectal. Al actuar sobre los ácidos biliares, el aceite de oliva disminuye el riesgo de evolución de la mucosa digestiva a adenoma o carcinoma. Sin olvidar que al mantener flexibles las arterias mejora la circulación y oxigenación de todos los tejidos.

2. Agua: No es un alimento, pero no podemos vivir sin ella. El agua mantiene vivas nuestras células, regula muchas funciones y ayuda a la eliminación de toxinas por la orina y heces.

3. Ajo y cebolla: El ajo y la cebolla contienen alicina, un compuesto rico en azufre que actúa como depurador del hígado, eliminando las sustancias tóxicas que se acumulan en la sangre y tejidos. Además, el ajo se une a las toxinas, neutralizando sus efectos en las células.

4. Algas: Son depurativas, ricas en minerales y vitaminas y contienen fibra. Las algas son una comida habitual en países como Japón, con una baja incidencia de cáncer de mama. Algunos especialistas las recomiendan para ayudar a eliminar los efectos secundarios del tratamiento con quimio y radioterapia por sus efectos reforzadores del sistema inmunológico.

5. Arroz integral: En Japón el arroz es objeto de numerosas investigaciones contra el cáncer. Al ser una semilla, contiene inhibidores de la proteasa que parece que retrasan la aparición del cáncer. En el salvado de arroz existen sustancias anticancerosas que parecen

 proteger del cáncer del colon, mama y próstata.

6. Berenjena: Como otros vegetales de color violeta, contiene sustancias anticancerosas que parecen proteger a las células de las mutaciones que provoca el cáncer.

7. Cítricos: Es conocida su riqueza en vitamina C, son antioxidantes y estimulantes de las células de defensa. Además, no hay que olvidar que contienen flavonoides, protectores de los capilares sanguíneos que mantienen las membranas permeables y oxigenadas.

8. Coles: El brócoli, repollo, coliflor, berros y rábano no deben faltar en la mesa, son un cóctel antitumoral, refuerzan las defensas, eliminan los radicales libres y protegen las células.

9. Fresas: Son interesantes por sus efectos depurativos. Ayudan a limpiar el organismo de toxinas, contienen fibra, minerales y vitaminas.

10. Frutas del bosque: Las moras, arándanos y grosellas son ricas en un pigmento morado llamado atocianina que tiene un gran efecto antioxidante. También son ricas en vitaminas A y C, minerales, pectina y ácidos vegetales. Se están estudiando los efectos preventivos de estas frutas en el caso de la leucemia.

11. Frutos secos: Las nueces, avellanas, almendras y pipas de girasol son una fuente de vitaminas B y E, y minerales como el magnesio, manganeso, selenio y zinc. Con una pequeña cantidad se asegura un buen aporte de antioxidantes.

12. Legumbres: Lentejas, garbanzos, guisantes y judías pueden ser un elixir anticancerígeno. Las legumbres son muy ricas en fibras e inhibidoras de proteasas que previenen contra los tumores de mama y colon principalmente.

13. Manzana: Contiene ácidos clorogénico y elágico que bloquean la aparición de cáncer en experimentos con animales. Al tener pectina, la fibra también actúa favoreciendo la eliminación de tóxinas a través de las heces.

14. Melón: Es rico en betacarotenos antioxidantes y contiene muy pocas calorías para mantener a raya los tumores relacionados con la obesidad.

15. Miel: Tiene propiedades antisépticas, por lo que es útil para evitar las infecciones asociadas al descenso de la inmunidad que conlleva el tratamiento con quimioterapia.

16. Pescado: Los ácidos grasos Omega 3 además de ser beneficiosos para el corazón y las arterias también se utilizan para mejorar el estado de las personas con cáncer.

17. Pimientos: El color amarillo, rojo y verde de los pimientos es la señal de su riqueza en betacarotenos junto a la vitamina C; ambos son antioxidantes y protectores de las mucosas. También contienen capsaicina que bloquea los compuestos precancerosos que aparecen en la carne y pescados ahumados y curados.

18. Remolacha roja: El color morado de la remolacha roja esconde un potente regenerador celular, las betaínas.

19. Setas chinas: Las setas tipo maitake, shiitake y reishi se utilizan en la medicina tradicional china para reforzar el sistema inmune por la presencia de unos compuestos llamados betaglutanos que estimulan la fabricación de interferón natural, un eficaz anticancerígeno.

20. Soja: Las mujeres orientales tienen menor riesgo de padecer tumores de mama y ovario. Parece que la dieta rica en soja y sus derivados como el tofú, tempeh, miso o seitan es responsable de su invulnerabilidad. La soja contiene genisteína, inhibidores de las proteasas e isoflavonas, protectores frente al cáncer de mama.

21. Te verde: Contiene polifenoles, que anulan los efectos de las nitrosaminas y tiene poderes antioxidantes. Es un poderoso protector contra las radiaciones ambientales.

22. Tomate: El tomate crudo es muy rico en licopeno, un caroteno que le da el color rojo y que ha demostrado su papel protector frente al cáncer de próstata. También contiene otras sustancias en la piel y en las pepitas que tienen efectos anticancerígenos.

23. Uva: Las uvas con piel y pepitas contienen antioxidantes como el resveratol que bloquean los agentes cancerígenos y el crecimiento de los tumores.

24. Yogur: Las bacterias beneficiosas que contiene el yogur (acidófilos, lactobacilos) regeneran la flora intestinal y evitan la aparición de productos tóxicos en la digestión. Muy útil para prevenir el cáncer de colon, pero se recomienda para todo tipo de tumores

25. Zanahoria: El color naranja se debe a su riqueza en betacarotenos, conocido antioxidante. Es el vegetal protector de los fumadores por su capacidad para regenerar las células del epitelio respiratorio.

sábado, 6 de agosto de 2016

7 SIGNOS DE QUE TUS BACTERIAS INTESTINALES ESTÁN FUERA DE CONTROL







                                                 por Tay Cuellar


Las bacterias intestinales pueden ser tus mejores aliadas si quieres estar saludable, pero también pueden ser uno de tus peores enemigos. La mayoría de las personas no se dan cuenta, pero lo que comen y cómo viven, cambia constantemente la composición de sus bacterias en el intestino.

 Nuevos estudios interesantes están saliendo todos los días explorando la conexión entre las bacterias intestinales y prácticamente todos los demás aspectos de la salud humana. La conclusión es clara: si se puedes cambiar tu intestino, puedes cambiar tu vida, ¿qué podrías hacer al respecto? Continúa leyendo para averiguarlo.

No todas las Bacterias Intestinales son iguales

Las bacterias intestinales, que suman más de 100 billones de células, tienen más impacto sobre nuestra salud de la que los médicos expertos se hubieran imaginado previamente. Pero no todas las bacterias intestinales son iguales. Entre otras cosas, las “buenas” bacterias intestinales mejoran la digestión, fortalecen el sistema inmunológico, y la producción de las vitaminas que tu cuerpo necesita.

Por otro lado, las “malas” bacterias intestinales pueden causar:

·        pesadillas digestivas,

·        problemas mentales,

·        enfermedades de la piel, y

·        todo tipo de otros problemas de los cuales aprenderás en este artículo.

Un intestino sano no se consigue tratando de liberar tu cuerpo de las bacterias intestinales por completo. Sino que está hecho mediante el equilibrio de las bacterias, limitando las malas y fomentando el crecimiento de las buenas. Así que primero lo primero: ¿cómo puedes averiguar si tus bacterias intestinales están desequilibradas?













7 signos de que tus bacterias intestinales están fuera de control

¿Cómo puedes saber si tus bacterias intestinales están fuera de control? Esto no es tan fácil como saber si tienes fiebre. No puedes simplemente tomar la temperatura de tu flora intestinal con un termómetro que compraste sin receta médica.

Pero hay ciertas señales de advertencia comunes que indican que algo podría estar mal. Presta mucha atención a estas señales, y te pondrás en una mejor posición para recuperar la salud.

Esto es lo que a tener en cuenta:

1. Problemas Digestivos

Cuando piensas en las consecuencias potenciales de las malas bacterias intestinales, los problemas digestivos son probablemente las primeras cosas que se te vienen a la mente. Muchos médicos prescriben medicamentos como el Prevacid o antiácidos genéricos para ayudar a las personas que luchan con estas cuestiones, pero esos medicamentos sólo tratan los síntomas a niveles superficiales.

Estos no llegan a la raíz del problema, que son las bacterias intestinales no saludables. Si estás tratando con cualquiera de los siguientes malestares, es posible que tengas un intestino poco saludable:

·        Gases

·        Distensión

·        Ardor de estómago / reflujo ácido

·        Diarrea

·        Estreñimiento

·        Síndrome del intestino irritable

·        Enfermedad del intestino irritable (incluyendo la enfermedad de Crohn y Colitis ulcerosa)



2. Problemas Mentales

¿Sabías que la salud de tu intestino podría afectar a la salud de tu cerebro? Esto es cierto. Científicos ya han descubierto que las bacterias intestinales producen neurotransmisores. Y ahora, ya están concentrados en otra tendencia: las personas con ciertos trastornos mentales también tienden a tener alteraciones en sus bacterias intestinales.

Si tienes alguno de estos trastornos mentales, tus bacterias intestinales podrían ser la causa:

·        Depresión y ansiedad

·        Niebla cerebral

·        OCD Desórdenes Obsesivos Compulsivos

·        Autismo



3. Deficiencias de Vitaminas y Minerales

Un intestino sano también juega un papel importante cuando se trata de ayudar al cuerpo a producir y sintetizar las vitaminas y los minerales. Cuando tus bacterias intestinales están fuera de control, a tu cuerpo le puede resultar más difícil obtener suficiente de las siguientes vitaminas y minerales esenciales:

·        Vitamina D

·        Vitamina K

·        Vitamina B12 y B7

·        Magnesio

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Si eres deficiente de cualquiera de los anteriores, es posible que tengas un intestino poco saludable.



4. Antibióticos

Si se usan correctamente, los antibióticos son como una de las mayores innovaciones de la medicina moderna, pero su uso incorrecto puede crear problemas intestinales. La industria alimentaria los utiliza de manera indiscriminada en animales criados en granjas industriales. Algunos médicos incluso los utilizan en infecciones virales (que no sirven para nada).

Los antibióticos acaban con las bacterias malas, pero también acaban con muchas de las buenas bacterias en el intestino que son esenciales para tu salud. Investigaciones sugieren que las buenas bacterias aniquiladas por los antibióticos no se reemplazan a sí mismas a menos que tú intervengas.

5. Estrés crónico y no controlado

El estrés puede agotar tu paciencia, causarte ansiedad y aumentar tu presión arterial, y también puede causar estragos en tus intestinos. El estrés es inevitable, no importa cuánto tratemos de evitarlo. Esto no es un problema – hasta que dejas que suceda por mucho tiempo y no lo controlas. El estrés no administrado aumenta los niveles de cortisol, que pueden detener el buen funcionamiento intestino.

Si has estado muy estresado durante los últimos meses (o años, o décadas), y no has tomado las medidas necesarias para controlar el estrés, es muy probable que no tengas un intestino saludable.

6. Enfermedades de la Piel

Ha habido una gran confusión acerca de las enfermedades de la piel en los últimos años. Gran parte de ellas proviene de la idea común (pero equivocada) de que los síntomas de una enfermedad deben aparecer en el mismo lugar que la condición en sí. Para muchas enfermedades de la piel, el problema no es con la propia piel. Es con un intestino no saludable. Si tienes cualquiera de estas enfermedades de la piel, que podría ser debido a la bacteria intestinal desequilibrada:

eczema codo bacterias intestinales

·        Acné

·        La rosácea

·        Psoriasis

·        Eczema



7. Enfermedades autoinmunes

Las enfermedades autoinmunes pueden ser difíciles de manejar debido a que el cuerpo se ataca a sí mismo, literalmente. Esto puede hacer aún más difícil de detectar el origen del problema y resolverlo. Sin embargo, más investigaciones están emergiendo que une a las enfermedades autoinmunes con los intestinos no saludables. Si estás tratando con cualquiera de las siguientes condiciones, posiblemente podrías ser capaz de hacer que los síntomas desaparezcan a través del cuidado de tu intestino:

·        Hashimoto

·        Artritis reumatoide

·        La enfermedad inflamatoria intestinal



Cómo balancear las bacterias intestinales en 4 pasos sencillos

Si cualquiera de las señales anteriores te suena, hay buenas noticias. Puedes tomar medidas para mejorar la salud de tu intestino. Si lo haces, puedes prevenir nuevas condiciones médicas que surjan e incluso las condiciones de las que te hayas preocupado desde hace años atrás.

 ¿Listo para empezar desde hoy? Así es cómo puedes equilibrar tus bacterias intestinales en cuatro pasos sencillos:

Paso 1. Evita las toxinas

Si quisieras apagar un incendio, arrojarle gasolina seguramente sería lo peor que podrías hacer. Por desgracia, esto es exactamente lo que un montón de gente con intestinos poco saludables está haciendo. Ellos siguen comiendo y viviendo de una manera que mata las bacterias buenas, alienta el crecimiento de las bacterias malas, y rompe la integridad del revestimiento de su intestino.

La mayoría de ellos no se dan cuenta de lo que están haciendo. Eso, aunado a lo que la medicina tradicional receta para “solucionar” el problema (que suele ser un remedio superficial, y no una solución de raíz), y que son medicamentos que suelen traer reacciones secundarias, muchas veces afectando aún más el problema a mediano plazo, hacen de este problema un problema interminable y crónico.

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Paso 1. Evita los alimentos tóxicos

gluten causa bacterias intestinales

Éstos incluyen:

·        Granos

·        Lácteos

·        Azúcares, incluidos la fructosa

·        Aceites poco saludables

Intenta seguir una dieta centrada en verduras, proteínas de origen animal, y frutas, y que pueda crear un ambiente intestinal que sea amigable para las bacterias buenas, y hostil para las bacterias malas.

También es una buena idea evitar otras toxinas modernas. Cuídate de las siguientes:

·        Antiinflamatorios sin esteroides (AINE) como el Advil y el ibuprofeno

·        Antibióticos (tanto como sea posible)

·        Pesticidas

Paso 2. Come alimentos fermentados

Evitar los alimentos tóxicos y las toxinas del medio ambiente es un gran comienzo, pero no es suficiente para una salud óptima. Es hora de ser proactivo acerca de fomentar las buenas bacterias intestinales que florezcan. Una de las mejores maneras de hacerlo es comiendo más alimentos fermentados. Estos alimentos de uso común en la dieta de nuestros antepasados, están llenos de buenas bacterias intestinales.

Los buenos alimentos fermentados incluyen:

·        Kimchi

·        Chucrut

·        Frutas y verduras lacto-fermentadas

·        Yogur, queso, y kéfir sin pasteurizar



Comer dos o tres tazas al día de chucrut, puede sonar como una buena idea. Pero resista la tentación. La adición de muchos alimentos fermentados demasiado rápido puede crear algunos efectos secundarios desagradables. Empieza poco a poco, con una cucharadita o dos al día e intenta darle tiempo a tu intestino para que pueda acostumbrarse.

Paso 3. Tomar suplementos probióticos

sumplementos probióticos para bacterias intestinales

Además de comer alimentos fermentados (una gran fuente natural de buenas bacterias intestinales), puedes restaurar la salud del intestino más rápido al tomar un suplemento diario de probióticos. Nuestros antepasados eran mucho menos higiénicos que nosotros. En realidad, esto les ayudó a recoger un montón de buenas bacterias intestinales a través del suelo y otras cosas sucias que encontraban. Puedes utilizar suplementos probióticos para “compensar” las buenas bacterias intestinales perdidas.

Paso 4. Controla tu estrés

Una de las cosas más poderosas que puedes hacer para mejorar tu salud intestinal (además de cambiar tu dieta) es hacer del “manejo del estrés” una prioridad. No existe una forma específica para todos de lograr este método. La clave es elegir algo que te gusta y apegarte a eso. Haz tiempo para gestionar tu estrés – aunque te sientas estresado o no – hará que se reduzca la inflamación, tendrás niveles más bajos de cortisol, y mejorará tu salud intestinal.

Y asegúrate de dormir lo suficiente. Un déficit de sueño aumenta los niveles de cortisol (y daña el intestino) al igual que cualquier otro tipo de estrés. Descansa al menos 7 horas por noche.

Cambiar tu intestino, también cambiará tu vida

Más ciencia está surgiendo cada día hablando acerca de la conexión de los problemas del intestino con las cuestiones de todo el cuerpo y la mente. Esas son buenas noticias para ti. Con el conocimiento y acciones inteligentes, puedes literalmente curarte a ti mismo desde dentro hacia fuera. La receta para un intestino sano es simple. Evita los alimentos y sustancias tóxicas, añade algunos alimentos fermentados y probióticos, y haz del manejo del estrés una prioridad. No vas a mejorar de la noche a la mañana, pero vas a mejorar. Cambiar tu intestino podría ser el primer paso para cambiar tu vida.